En medio de un buen momento entró en mí otra vez esa extraña sensación.Algo parecido a la incómoda angustia que se siente en la garganta cuando uno trata de reprimir el llanto.Pero esto no era angustia,no.Más bien me sentía aterrorizada.
Yo misma noté que la expresión de mi cara cambió en cuestión de segundos.Sentí un frío por la espalda, porque de repente y sin esperármelo,sus palabras me cargaron de recuerdos terribles...Por segunda vez,me contó aquellas anécdotas,sonriendo,como si fueran suyas.Pero una parte de usted (la verdadera) reconoció al instante mi intuición de la realidad.En ese segundo,se detuvo,clavandome los ojos,penetrante,dudando si estaba en lo cierto,dudando si sería posible que yo conociese la verdad.Vaciló dándome vuelta la cara,bajó la mirada y tartamudeó por un momento, tal vez tranquilizando sus pensamientos,pensando que era imposible que lo supiese ya que no había rastros anteriores ni nada en su relato que me lo diera a pensar (estaba en lo cierto,no lo supe...hasta ese momento)
De todos modos y como siempre; usted continuó con sus historias "anónimas",aún notando mi dolor, y yo le respondí con una falsa sonrisa mientras me derrumbaba por dentro.
Sentí la necesidad de huir,pero permanecí allí y volvería a hacerlo.Porque lejos de todo esto,alcanzo a ver ese horizonte del cual alguna vez estuve cerca.El camino es un poco largo,pero todavía tengo meras esperanzas de llegar.La lucha del día a día me ha vuelto más fuerte;el dolor pasó a ser rutina,la tristeza innata y las lágrimas costumbre. Ya no me siento indefensa,sino inmune ante el dolor
domingo, julio 12, 2009
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